{"id":249,"date":"2020-04-25T21:09:11","date_gmt":"2020-04-25T21:09:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.puertosbolivia.com\/?p=249"},"modified":"2020-04-25T21:09:11","modified_gmt":"2020-04-25T21:09:11","slug":"los-arrieros-sobrevivientes-del-pasado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.puertosbolivia.com\/index.php\/los-arrieros-sobrevivientes-del-pasado\/","title":{"rendered":"LOS ARRIEROS: SOBREVIVIENTES DEL PASADO"},"content":{"rendered":"<p><em>A los valientes y sacrificados arrieros bolivianos del Siglo Veintiuno, continuadores de las remotas tradiciones coloniales.<\/em><\/p>\n<p><strong>Por Clovis D\u00edaz de Oropeza F.<\/strong><\/p>\n<p>Escribir sobre los arrieros en la segunda d\u00e9cada del Siglo Veintiuno, parece no tener importancia ni puntos actuales de referencia. Es l\u00f3gico. Vivimos una era de soberbios avances en todos los campos de la ciencia y en particular, en el de las comunicaciones.<\/p>\n<p>La comunicaci\u00f3n en nuestros d\u00edas, ha convertido el instante, en una forma estable, congelada, de tiempo. Lo que ocurre en el Polo Norte, se conoce de inmediato en el Polo Sur y en los cuatro ejes cardinales de nuestro Planeta. La novedad es constante y viaja a la velocidad cercana a la luz. La novedad se ha hecho, valga decirlo, menos novedosa.<\/p>\n<p>En contrapartida, a\u00fan transitan por los interminables y estrechos caminos de herradura, los sobrevivientes del pasado: los arrieros que caminan tras sus ac\u00e9milas y caballos, llevando y trayendo alimentos, medicinas, ropa, combustible y, en fin, cuanto sirve a los pobladores del \u00e1rea rural, excluidos precisamente, del veloz tiempo que nos toca vivir.<\/p>\n<p>Los arrieros son la noticia y el veh\u00edculo por el cual viajan las novedades que no tienen ni apuro ni fecha. Noticias que, sin embargo, impactan en la poblaci\u00f3n alejada que las recibe.<\/p>\n<p>Tuve la suerte de caminar junto a estos bravos paisanos, curtidos por el diario y largo trajinar, recorriendo kil\u00f3metro tras kil\u00f3metro; legua tras legua, sin que el cansancio ni las desgracias &#8212;como el perder una mula precipitada al abismo&#8212; doblegu\u00e9 sus templados esp\u00edritus, hasta llegar a destino.<\/p>\n<p>Parec\u00eda que s\u00f3lo ten\u00edan conocimiento de sus mulas, de sus caballos, de sus aperos, del forraje y de los lugares en los cuales deb\u00edan acampar: las \u201cpascanas\u201d. Empero, no es as\u00ed. Tienen su propia sabidur\u00eda, producto de la dif\u00edcil experiencia diaria. Conocen el estado del tiempo con anticipaci\u00f3n; saben qu\u00e9 plantas son medicinales y distinguen a los animales sean o no venenosos. Dominan, absolutamente el entorno en que desarrollan su labor. El camino no tiene secretos para ellos.<\/p>\n<p>Cuando miran la huella de una \u201cabarca\u201d o de una \u201cojota\u201d saben a qui\u00e9n pertenece y a qu\u00e9 hora pas\u00f3 por ah\u00ed. Abarcas y ojotas, son hechas a mano de llantas en desuso. El \u201cabarquero\u201d, corta la goma con el filo de un cuchillo; talla una serie de esquemas geom\u00e9tricos en la planta y si da\u00f1a alguno accidentalmente, ese corte, es igual a una huella digital, reconocida al punto, por los diestros arrieros: &#8211;Por aqu\u00ed pas\u00f3 fulano, hace m\u00e1s o menos una hora\u201d, comentan.<\/p>\n<p>Lo propio dicen al atravesar los caminos carreteros no asfaltados: &#8212; \u201cUn cami\u00f3n, est\u00e1 de ida hacia el norte\u201d. Explican que, al girar la rueda del veh\u00edculo, expulsa la tierra en sentido contrario y por ese detalle saben la direcci\u00f3n que tom\u00f3 el motorizado.<\/p>\n<p>A distancia y con su desarrollado olfato, identifican algunas \u201cdesgracias\u201d: &#8211;\u201c\u00bfDe qui\u00e9n ser\u00e1 ese caballo picado por los murci\u00e9lagos? As\u00ed es. A poco, un caballo, piel y huesos, caminaba en sentido contrario a los arrieros, con todo el lomo y las ancas sangrantes, picado por los murci\u00e9lagos que abundan en las cuevas cercanas a los r\u00edos.<\/p>\n<p>Gozan con sus bromas. Si matan una serpiente cascabel, la colocan en el camino ocultando la cabeza del ofidio bajo hojas secas, como si estuviera viva. El arriero que retorna por el mismo camino, al ver la v\u00edbora se asusta. R\u00e1pidamente piensa en dos alternativas: una, matarla con su bast\u00f3n que lleva siempre a mano y otra, regresar al punto de partida.<\/p>\n<p>Los paisanos creen que \u201ctoparse con una v\u00edbora es de mala suerte y mejor es regresar a casa\u201d. De cualquier manera, la broma ha surtido efecto al causar tremendo susto.<\/p>\n<p>Uno de sus proverbios afirma: \u201cla primera mano, es la carona\u201d. Es decir, que antes de colocar los aperos al animal, el arriero debe pasar su mano sobre la espalda de la ac\u00e9mila o de su caballo, para constatar que no hay espinas ni objetos cortantes que lastimen al cuadr\u00fapedo.<\/p>\n<p>Nombran a sus animales queridos por el color de su pelaje: Zaino, Azabache, Mora, etc. Saben cu\u00e1l de las bestias, al ser herrada, es \u201cma\u00f1uda\u201d porque apoya todo su voluminoso cuerpo en el pobre arriero, mientras \u00e9ste coloca los herrajes y los clavos al casco del animal.<\/p>\n<p>Para domar mulas, las viste de pollera y cubre con un \u201cmanteo\u201d los ojos de la bestia. Luego, con ayuda de sus compa\u00f1eros y familiares, ata un lazo al cuello de la ac\u00e9mila. Con un largo chicote, que silba por las orejas del animal, hace que corra en un c\u00edrculo cerrado hasta que se cansa. S\u00f3lo as\u00ed, la agotada mula permite que le pongan un peso en su espalda y \u00a1ya est\u00e1 domada!<\/p>\n<p><strong><u>LOS CAMINOS <\/u><\/strong><strong><u>DE HERRADURA<\/u><\/strong><\/p>\n<p>Sortear los \u201ccaminos de herradura\u201d no es tarea f\u00e1cil. En realidad, son sendas que apenas permiten el paso de una mula cargada y tras ella que lleva un cencerro o peque\u00f1a campana atada al cuello, avanza la columna de ac\u00e9milas, caballos y personas al ritmo de la mula-gu\u00eda. \u00a0El problema es cuando otros arrieros vienen en sentido contrario. Entonces hay que hacer \u201cmaniobras\u201d.<\/p>\n<p>Los caminos de herradura son profundos, como fallas geol\u00f3gicas. Con el golpear del casco herrado de la mula y del caballo, el camino va hundi\u00e9ndose, formando gradas y huecos; huecos y gradas de nunca acabar. Peor si el recorrido es en tiempo de lluvias \u00a1Dios nos libre del fango; del pesado trabajo de subir una grada y bajar nuevamente al surco dejado por los herrajes de fierro!<\/p>\n<p>Estos caminos recorren los cerros como lo hacen las curvas topogr\u00e1ficas. La profundidad de ellos, habla de sus largu\u00edsimos a\u00f1os: tienen siglos.<\/p>\n<p>Los \u201catajos\u201d, existentes en los caminos de herradura, ahorran horas de caminata a los fatigados arrieros y son bienvenidos<\/p>\n<p><strong><u>LAS PASCANAS\u201d<\/u><\/strong><\/p>\n<p>Los arrieros, en su prolongada caminata necesitan descanso para ellos y para las mulas, caballos y ganado. Tienen sus \u201cpascanas\u201d, generalmente ubicadas en una hoyada o en un mont\u00edculo, donde existe agua corriente; le\u00f1a para el fuego, forraje para las bestias y sobre todo, seguridad. Ah\u00ed pernoctan, haciendo entre toda una rueda al fuego, mientras cocinan o destilan el \u201ccaf\u00e9 del viajero\u201d.<\/p>\n<p>Los arrieros, respetan los fogones de piedra o cualquier otra precaria construcci\u00f3n dejada por anteriores caminantes. Nunca los destruyen porque saben que \u201cen la vida todos somos arrieros\u201d.<\/p>\n<p>Si hay tormenta nocturna, utilizan las caronas de las mulas como resguardo. Soportan estoicamente la lluvia.<\/p>\n\n\t\t<style type=\"text\/css\">\n\t\t\t#gallery-1 {\n\t\t\t\tmargin: auto;\n\t\t\t}\n\t\t\t#gallery-1 .gallery-item {\n\t\t\t\tfloat: left;\n\t\t\t\tmargin-top: 10px;\n\t\t\t\ttext-align: center;\n\t\t\t\twidth: 33%;\n\t\t\t}\n\t\t\t#gallery-1 img {\n\t\t\t\tborder: 2px solid #cfcfcf;\n\t\t\t}\n\t\t\t#gallery-1 .gallery-caption {\n\t\t\t\tmargin-left: 0;\n\t\t\t}\n\t\t\t\/* see gallery_shortcode() in wp-includes\/media.php *\/\n\t\t<\/style>\n\t\t<div id='gallery-1' class='gallery galleryid-249 gallery-columns-3 gallery-size-thumbnail'><dl class='gallery-item'>\n\t\t\t<dt class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/www.puertosbolivia.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/ARRIEROS-DEL-PASADO-e1587849214670.jpg' rel=\"lightbox[gallery-0]\"><img width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/www.puertosbolivia.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/ARRIEROS-DEL-PASADO-e1587849214670-150x150.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" aria-describedby=\"gallery-1-250\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/dt>\n\t\t\t\t<dd class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-250'>\n\t\t\t\tARRIEROS DEL PASADO\n\t\t\t\t<\/dd><\/dl><dl class='gallery-item'>\n\t\t\t<dt class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/www.puertosbolivia.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/ARRIEROS-EN-CHURIACA-IRUPANA-YUNGAS.jpg' rel=\"lightbox[gallery-0]\"><img width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/www.puertosbolivia.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/ARRIEROS-EN-CHURIACA-IRUPANA-YUNGAS-150x150.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" aria-describedby=\"gallery-1-251\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/dt>\n\t\t\t\t<dd class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-251'>\n\t\t\t\tARRIEROS EN CHURIACA, IRUPANA YUNGAS\n\t\t\t\t<\/dd><\/dl><dl class='gallery-item'>\n\t\t\t<dt class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/www.puertosbolivia.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/MULAS-Y-BURROS-ERAN-LA-MAYOR-PARTE-DE-LAS-RECUAS-DE-LOS-ARRIEROS-scaled.jpg' rel=\"lightbox[gallery-0]\"><img width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/www.puertosbolivia.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/MULAS-Y-BURROS-ERAN-LA-MAYOR-PARTE-DE-LAS-RECUAS-DE-LOS-ARRIEROS-150x150.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" aria-describedby=\"gallery-1-253\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/dt>\n\t\t\t\t<dd class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-253'>\n\t\t\t\tMULAS Y BURROS ERAN LA MAYOR PARTE DE LAS RECUAS DE LOS ARRIEROS\n\t\t\t\t<\/dd><\/dl><br style=\"clear: both\" \/>\n\t\t<\/div>\n\n<p><strong><u>COMIDA DE <\/u><\/strong><strong><u>LOS ARRIEROS<\/u><\/strong><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 comen los arrieros en sus largas caminatas? Con absoluta seguridad, charque, papa, chu\u00f1o, yuca, pl\u00e1tano cocido y por supuesto el caf\u00e9 del viajero, consistente en caf\u00e9 molido, echado a una olla de agua hervida. Las \u201csardinas\u201d enlatadas son parte obligada del men\u00fa. El pan, es un producto de lujo.<\/p>\n<p>Nunca les falta agua que obtienen de las hermosas vertientes y aguadas, nacidas al pie de las pascanas. A veces cazan algunas piezas. De inmediato hacen un alto en el camino y procesan al animal. Utilizan su carne fresca en el d\u00eda y el resto lo \u201csalan\u201d para que dure. Comparten la comida. Una forma real de camarader\u00eda.<\/p>\n<p><strong><u>ARRIERO <\/u><\/strong><strong><u>FAMOSO<\/u><\/strong><\/p>\n<p>En los caminos de herradura, todav\u00eda se nombra a un arriero de gran coraz\u00f3n: Jos\u00e9 de Arimatea, le dec\u00edan sus compa\u00f1eros de ruta. Casi hab\u00eda perdido la vista. Caminaba s\u00f3lo en las noches de luna. Contaba que hab\u00eda presenciado a \u201cSim\u00f3n Bol\u00edvar parado en una gran roca existente en el camino de herradura\u201d. \u00bfC\u00f3mo era Bol\u00edvar? \u00a0\u201cUn se\u00f1or envuelto en una gran capa roja\u201d, contestaba.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 de Arimatea \u2013le hab\u00edan puesto ese sobrenombre por su sensibilidad humana\u2014re\u00eda frente al encendido fog\u00f3n al acordarse de que una \u201cmuchacha negra, para interesarle en matrimonio, le hab\u00eda dicho que proven\u00eda de una gran familia; que \u201csu mare, era de taco alto\u2026\u201d.<\/p>\n<p>Cuentan que Jos\u00e9, pese a las limitaciones de su vista, nunca sufri\u00f3 un accidente en los peligrosos caminos de herradura. Tal vez y con los largos a\u00f1os que transcurrieron, su alma a\u00fan recorra los bellos parajes que llevaba frescos en su portentosa mente.<\/p>\n<p><strong><u>LOS ARRIEROS <\/u><\/strong><strong><u>DEL PASADO<\/u><\/strong><\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, una mirada retrospectiva a las grandes caravanas de llamas, mulas y caballos, \u00fanico transporte de comercio y de comunicaci\u00f3n que recorr\u00eda en semanas y meses, la dura y accidentada geograf\u00eda de las rutas comerciales en el sistema colonial que, generalmente ten\u00edan como meta, la ciudad de Potos\u00ed.<\/p>\n<p>Laura Escobari de Querejazu, en su premiada obra \u201cProducci\u00f3n y Comercio en el Espacio Sur Andino, Siglo Diecisiete\u201d, Colecci\u00f3n Arzans y Vela (A\u00f1o 1985, La Paz) afirma sobre las Rutas Comerciales Internas: \u201cEl principal medio de transporte interior en el Siglo Diecisiete es la mula. El transporte por este medio se hace empleando 50 o m\u00e1s animales agrupados en recuas. Cada grupo de diez mulas es asignado al cuidado de dos personas. A estos grupos se los llama piaras. Al final de la tropilla van mulas libres, para recambiarlas en el trayecto. Quienes se dedican al transporte de mercader\u00edas empleando mulas son los arrieros, quienes crecen notablemente en cantidad, dado el flujo intenso del comercio. \u00a0Los arrieros, aunque se mueven entre ciudades tienen un lugar de residencia permanente. Su condici\u00f3n social depende del n\u00famero de recuas que tengan, por lo general, dado que controlan el \u00fanico medio de transporte se convierten en poderosos capitalistas y acreedores\u201d.<\/p>\n<p>A\u00fan hoy, los arrieros modernos, transitan las rutas paralelas a las carreteras, como si el tiempo no habr\u00eda trascendido. (clovisdiazf@gmail.com)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A los valientes y sacrificados arrieros bolivianos del Siglo Veintiuno, continuadores de las remotas tradiciones coloniales. 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