{"id":127,"date":"2020-04-13T17:38:49","date_gmt":"2020-04-13T17:38:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.puertosbolivia.com\/wordpress\/?p=127"},"modified":"2020-04-17T15:49:57","modified_gmt":"2020-04-17T15:49:57","slug":"rio-de-la-paz-dejame-pasar","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.puertosbolivia.com\/index.php\/rio-de-la-paz-dejame-pasar\/","title":{"rendered":"RIO DE LA PAZ  \u00a1DEJAME PASAR!"},"content":{"rendered":"<p>RIO DE LA PAZ \u00a1DEJAME PASAR!<br \/>\nTexto y fotos de Clovis Diaz de Oropeza F)<br \/>\n&#8212;\u201c\u00a1Mula, caballo, vaca!&#8230; \u00a1Jos\u00e9, Pedro, Alicia!\u201d &#8212;gritaban a todo pulm\u00f3n dos hombres que vadeaban las turbulentas y encrespadas aguas del soberbio R\u00edo de La Paz, en el trayecto de Jucumarini a La Plazuela, puntos geogr\u00e1ficos pertenecientes a la jurisdicci\u00f3n de la Provincia Sud Yungas, del departamento de La Paz.<br \/>\nLas mulas escuchaban la voz de sus due\u00f1os, pese al fuerte ruido de las piedras que chocaban entre s\u00ed empujadas por la veloz y compacta masa de agua que, a ratos, llegaba al cuello de las ac\u00e9milas.<br \/>\nCon los ojos desorbitados, las mulas nadaban o daban violentas zancadas, para acortar la distancia l\u00edquida que las separaba de la orilla opuesta .Los viajeros continuaban sus inexplicables gritos.<br \/>\n\u00bfPor qu\u00e9 gritaban aquellos arrieros, si s\u00f3lo eran dos como dos eran sus bestias de carga? Sencillamente, explicaron que: &#8211;\u201cel r\u00edo es ciego, no ve lo que pasa en su superficie pero, en cambio tiene o\u00eddos y se asusta con los gritos. Enga\u00f1ando al r\u00edo como si fu\u00e9ramos mucha gente y muchos animales, por temor, nos deja pasar\u201d<br \/>\nCuriosa pero ver\u00eddica costumbre, reiterada a lo largo y ancho de todos los r\u00edos pace\u00f1os que dan vida al \u00e1rea sud yungue\u00f1a.<br \/>\nMANO Y CARONA<br \/>\nAntes que salga el sol, los viajeros tienen el esmero de limpiar con la mano, el lomo y la espalda de los animales de carga: \u201cla mano, es la primera carona\u201d dicen con la experiencia de que, la verdadera carona, construida de gruesa tela, a veces mezclada con cuero curtido, va colocada precisamente en el espacio recorrido por la mano del arriero, con la absoluta seguridad de que, la espalda de caballos, mulas y asnos, est\u00e1 limpia, sin ning\u00fan objeto ni espina que lastime tan delicada superficie anat\u00f3mica.<br \/>\nMURCI\u00c9LAGOS<br \/>\nDe lo contrario, sangra la espalda del animal; sangre que a\u00fan seca, atrae por la noche y tambi\u00e9n durante los atardeceres, a los peque\u00f1os y medianos murci\u00e9lagos que se agolpan en la herida; la chupan incansablemente, hasta dejar muchas veces, muerto al cuadr\u00fapedo.<br \/>\nOtros animales, \u201cpicados\u201d por los murci\u00e9lagos, en su desesperaci\u00f3n tratan de huir sin rumbo y en oportunidades, arrastran sus remos por las sendas que limitan con el Rio y su olor, m\u00e1s veloz que su tambaleante trote, llega primero al olfato de los humanos: &#8211;seguro que ah\u00ed viene una mula picada por los murci\u00e9lagos&#8212; dicen los conocedores.<br \/>\nLos murci\u00e9lagos, han hecho de las cuevas y huecos existentes en las orillas del R\u00edo de La Paz, su h\u00e1bitat natural y, apenas se pone el sol, salen por miles en busca de sus v\u00edctimas. En este cometido de vida o muerte, no se salvan aves, perros, gatos, ni cerdos.<br \/>\nHubo ocasi\u00f3n en que, un diminuto murci\u00e9lago se dispon\u00eda a perforar la barriga de un enorme cerdo. Primero, bati\u00f3 sus membranosas alas con tal entusiasmo y rapidez, que el aire producido por el aleteo, hac\u00eda las veces de anestesia local.<br \/>\nMientras el cerdo dorm\u00eda a pierna suelta, el murci\u00e9lago intent\u00f3 el segundo y mortal paso: succionar la sangre de la barriga hasta que se hartaba. Con el vientre abultado y con peso excesivo para sus alas, el animalito apenas remont\u00f3 vuelo, un tanto mareado, hasta colgarse de una rama oculta de los \u00e1rboles y finalmente, emprender la \u00faltima parte del proceso: retornar a su madriguera ubicada en las laderas del Rio de La Paz.<br \/>\nBASTONES<br \/>\nVolvamos a nuestros dos viajeros. Al pasar exitosamente el primer vado, los caminantes que se ayudaban con una especie de bast\u00f3n para cruzar el R\u00edo, dejaban este admin\u00edculo fabricado diestramente con cualquier rama, en la orilla opuesta que es l\u00edmite entre ese vado y el que viene despu\u00e9s.<br \/>\nCuando llegan a la orilla del segundo paso o vado, encuentran con absoluta seguridad, otros bastones dejados por anteriores vadeadores. Es la Ley de los vadeadores que de ida o de retorno, dejan su bast\u00f3n en una orilla, sabedores que en la otra encontrar\u00e1n similares objetos dejados por los caminantes que antecedieron la trillada senda.<br \/>\nCOCES<br \/>\nNo se crea que los conocedores del Rio, \u00fanicamente se ocupan de buscar vados de aguas poco profundas y cuya extensi\u00f3n de cruce sea lo m\u00e1s corta posible. Tambi\u00e9n deben estar vigilantes de las reacciones de sus mulas.<br \/>\nLa mula, con excepciones, es un animal nervioso, asustadizo y reacciona cuando uno menos lo espera. Nuestros dos arrieros, que ya llegaban al segundo vado en direcci\u00f3n a La Plazuela, cantaban la siguiente \u201ccanci\u00f3n\u201d: &#8212;\u201cCuidado que te pase, lo que le ha pasado a Don Emiliano\u2026 \u00bfQu\u00e9 le ha pasado? \u00a1Que cas\u00f3 con mujer \u201cesperando\u201d! Y sueltan la risa al contar que, efectivamente Don Emiliano existi\u00f3 y que por muy confiado, al herrar a su mula sin cubrirle la cabeza con \u201cun manteo\u201d \u00e9sta le lanz\u00f3 una terrible coz cerca de la boca, dej\u00e1ndole pocos dientes.<\/p>\n\n\t\t<style type=\"text\/css\">\n\t\t\t#gallery-1 {\n\t\t\t\tmargin: auto;\n\t\t\t}\n\t\t\t#gallery-1 .gallery-item {\n\t\t\t\tfloat: left;\n\t\t\t\tmargin-top: 10px;\n\t\t\t\ttext-align: center;\n\t\t\t\twidth: 33%;\n\t\t\t}\n\t\t\t#gallery-1 img {\n\t\t\t\tborder: 2px solid #cfcfcf;\n\t\t\t}\n\t\t\t#gallery-1 .gallery-caption {\n\t\t\t\tmargin-left: 0;\n\t\t\t}\n\t\t\t\/* see gallery_shortcode() in wp-includes\/media.php *\/\n\t\t<\/style>\n\t\t<div id='gallery-1' class='gallery galleryid-127 gallery-columns-3 gallery-size-thumbnail'><dl class='gallery-item'>\n\t\t\t<dt class='gallery-icon portrait'>\n\t\t\t\t<a href='http:\/\/www.puertosbolivia.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Ruinas-precolombinas-de-Pasto-Grande-Sud-Yungas-Irupana.jpg' rel=\"lightbox[gallery-0]\"><img width=\"150\" height=\"150\" src=\"http:\/\/www.puertosbolivia.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Ruinas-precolombinas-de-Pasto-Grande-Sud-Yungas-Irupana-150x150.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" aria-describedby=\"gallery-1-131\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/dt>\n\t\t\t\t<dd class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-131'>\n\t\t\t\tRuinas precolombinas de Pasto Grande, Sud Yungas, Irupana\n\t\t\t\t<\/dd><\/dl><dl class='gallery-item'>\n\t\t\t<dt class='gallery-icon portrait'>\n\t\t\t\t<a href='http:\/\/www.puertosbolivia.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Un-caballo-yungue\u00f1o.jpg' rel=\"lightbox[gallery-0]\"><img width=\"150\" height=\"150\" src=\"http:\/\/www.puertosbolivia.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Un-caballo-yungue\u00f1o-150x150.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" aria-describedby=\"gallery-1-132\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/dt>\n\t\t\t\t<dd class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-132'>\n\t\t\t\tUn caballo yungue\u00f1o\n\t\t\t\t<\/dd><\/dl><dl class='gallery-item'>\n\t\t\t<dt class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='http:\/\/www.puertosbolivia.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Wara-a-la-izquierda-del-ingreso-al-R\u00edo-Jucumarini.jpg' rel=\"lightbox[gallery-0]\"><img width=\"150\" height=\"150\" src=\"http:\/\/www.puertosbolivia.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Wara-a-la-izquierda-del-ingreso-al-R\u00edo-Jucumarini-150x150.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" aria-describedby=\"gallery-1-134\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/dt>\n\t\t\t\t<dd class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-134'>\n\t\t\t\tWara, a la izquierda del ingreso al R\u00edo Jucumarini\n\t\t\t\t<\/dd><\/dl><br style=\"clear: both\" \/>\n\t\t<\/div>\n\n<p>TORO CERRERO<br \/>\nHablando de coces, hay que conocer las aptitudes naturales de los animales que complementan, sin iron\u00eda alguna, la vida de los vadeadores. As\u00ed por ejemplo, la mula apunta donde quiere y da la patada en el blanco exacto, con los dolorosos resultados para el due\u00f1o o para el curioso.<br \/>\nNo ocurre as\u00ed con vacas y toros. Cuando utilizan las patas traseras y patean con ellas, las abren y la persona que est\u00e1 detr\u00e1s de estos rumiantes, ni se entera de la poderosa patada. Venga a reforzarnos una experiencia personal, acaecida precisamente en el recorrido de un punto conocido como Jucumarini y el destino final, el corral vacuno de un famoso pueblo que en su tiempo, se declar\u00f3 \u201cmonarquista\u201d, como testimonia el Diario del Comandante Jos\u00e9 Santos Vargas, escrito en el Siglo Diecinueve.<br \/>\nEl caso es que, un amigo, conocido en el \u00e1rea que comentamos, por su pericia y agilidad, decidi\u00f3 en plena caminata por el R\u00edo de La Paz, capturar un \u201ctoro cerrero\u201d.<br \/>\nCerrero porque, siendo un animal tranquilo del hato vacuno, se intern\u00f3 tal vez por accidente o por huir de sus due\u00f1os, hacia el monte, hacia los cerros. All\u00ed en un territorio inh\u00f3spito para los humanos, se encontraba con vacas y toros ya expertos en huir del hombre y tambi\u00e9n en atacarlo furiosamente, digamos, para impedir que sea devuelto al lugar del que huy\u00f3.<br \/>\nMuy de madrugada, con un lazo trenzado, hecho de interminables y delgadas tiras de cuero, el joven baqueano hizo en un cerrar y abrir de ojos, un ocho con la cuerda; dijo que se llamaba \u201cnudo Tucum\u00e1n\u201d. Acto seguido, busc\u00f3 en el monte bajo, unos corredores abiertos en la maleza por el paso del voluminoso \u201ccerrero\u201d, muy parecidos a un t\u00fanel.<br \/>\nA la salida de uno de los t\u00faneles vegetales, abiertos con la fuerza de los cuadr\u00fapedos salvajes, el ocho o nudo Tucum\u00e1n hac\u00eda de trampa para vaca o toro que remontara la espesura por aquellos largos conductos, en busca de agua. La espera fue larga pero, fruct\u00edfera.<br \/>\nAl fin, un toro negro, alto, con sus dos cuernos que dibujaban una gigantesca tenaza en soberbias puntas, acosado por los gritos, baj\u00f3 la cabeza listo para embestir. Empero, el nudo Tucum\u00e1n se enred\u00f3 en sus cuernos como las abundantes v\u00edboras cascabel del lugar, formando un ocho preciso y matem\u00e1tico. Mientras m\u00e1s forcejeaba el animal por deshacerse del lazo, m\u00e1s aprisionaba el nudo Tucum\u00e1n.<br \/>\nVelozmente, el diestro amigo tir\u00f3 del lazo trenzado, con el extremo que hab\u00eda amarrado a una piedra del R\u00edo y \u00a1zaz! la cuerda se enrosc\u00f3 en una de las gruesas ramas de un enorme \u00e1rbol, que la Naturaleza hizo crecer justo ah\u00ed, en el lugar de los hechos.<br \/>\nA manera de roldana, el lazo arrastr\u00f3 al pesado animal, hasta suspenderlo de la cabeza, con los remos delanteros en el aire y apoyado apenas, en sus patas traseras. As\u00ed qued\u00f3, levantado en vilo, el bravo toro, hasta el d\u00eda siguiente.<\/p>\n\n\t\t<style type=\"text\/css\">\n\t\t\t#gallery-2 {\n\t\t\t\tmargin: auto;\n\t\t\t}\n\t\t\t#gallery-2 .gallery-item {\n\t\t\t\tfloat: left;\n\t\t\t\tmargin-top: 10px;\n\t\t\t\ttext-align: center;\n\t\t\t\twidth: 33%;\n\t\t\t}\n\t\t\t#gallery-2 img {\n\t\t\t\tborder: 2px solid #cfcfcf;\n\t\t\t}\n\t\t\t#gallery-2 .gallery-caption {\n\t\t\t\tmargin-left: 0;\n\t\t\t}\n\t\t\t\/* see gallery_shortcode() in wp-includes\/media.php *\/\n\t\t<\/style>\n\t\t<div id='gallery-2' class='gallery galleryid-127 gallery-columns-3 gallery-size-thumbnail'><dl class='gallery-item'>\n\t\t\t<dt class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='http:\/\/www.puertosbolivia.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Rio-La-Paz-y-su-afluente-a-la-derecha-R\u00edo-Jucumarini-1.jpg' rel=\"lightbox[gallery-0]\"><img width=\"150\" height=\"150\" src=\"http:\/\/www.puertosbolivia.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Rio-La-Paz-y-su-afluente-a-la-derecha-R\u00edo-Jucumarini-1-150x150.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" aria-describedby=\"gallery-2-130\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/dt>\n\t\t\t\t<dd class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-2-130'>\n\t\t\t\tRio La Paz y su afluente, a la derecha, R\u00edo Jucumarini (1)\n\t\t\t\t<\/dd><\/dl><dl class='gallery-item'>\n\t\t\t<dt class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='http:\/\/www.puertosbolivia.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/El-imponente-R\u00edo-de-La-Paz-visto-desde-Pasto-Grande.jpg' rel=\"lightbox[gallery-0]\"><img width=\"150\" height=\"150\" src=\"http:\/\/www.puertosbolivia.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/El-imponente-R\u00edo-de-La-Paz-visto-desde-Pasto-Grande-150x150.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" aria-describedby=\"gallery-2-128\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/dt>\n\t\t\t\t<dd class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-2-128'>\n\t\t\t\tEl imponente R\u00edo de La Paz, visto desde Pasto Grande\n\t\t\t\t<\/dd><\/dl><dl class='gallery-item'>\n\t\t\t<dt class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='http:\/\/www.puertosbolivia.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/R\u00edo-Jucumarini-famoso-porque-en-sus-orillas-existen-plantaciones-de-palta.jpg' rel=\"lightbox[gallery-0]\"><img width=\"150\" height=\"150\" src=\"http:\/\/www.puertosbolivia.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/R\u00edo-Jucumarini-famoso-porque-en-sus-orillas-existen-plantaciones-de-palta-150x150.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" aria-describedby=\"gallery-2-129\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/dt>\n\t\t\t\t<dd class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-2-129'>\n\t\t\t\tR\u00edo Jucumarini, famoso porque en sus orillas, existen plantaciones de palta\n\t\t\t\t<\/dd><\/dl><br style=\"clear: both\" \/>\n\t\t<\/div>\n\n<p>RIO ARRIBA<br \/>\nCon el toro cerrero, cansado por la noche que pas\u00f3, soportando el peso de su cuerpo en sus patas traseras, empez\u00f3 el trayecto, r\u00edo arriba, arriando al temible animal. A partir de la secuencia que relato, necesariamente tengo que escribir como parte de aquella inusual experiencia pues, me convert\u00ed en eventual ayudante de la faena.<br \/>\nMi compa\u00f1ero de viaje, conocedor de todos los secretos del R\u00edo de La Paz y sus empinadas laderas &#8211;con restos precolombinos de habitaciones y atalayas destinadas a escudri\u00f1ar, hace cientos de a\u00f1os, qui\u00e9nes ven\u00edan o pasaban el R\u00edo&#8211; dio el paso e inici\u00f3 el cruce del vado.<br \/>\nEl toro, estaba en la orilla, indeciso mientras que mi socio llevaba el lazo del nudo Tucum\u00e1n. Cerca de la orilla contraria, me hizo la se\u00f1al convenida que era, \u201csimplemente\u201d seg\u00fan \u00e9l dijo: doblar la cola del toro para que \u00e9ste saltara al torrente oscuro y espumoso.<br \/>\nDe inmediato, torc\u00ed la cola del toro y el pobre animal salt\u00f3 al vado. Mi maestro, volvi\u00f3 a jalar el lazo en direcci\u00f3n a la orilla que estaba a unos metros de distancia.<br \/>\nEntonces, me toc\u00f3 equilibrar el \u00edmpetu del soberbio animal, con un segundo lazo tambi\u00e9n atado a sus cuernos pero que iba a la parte trasera del toro, que en aquella aventura, por suerte, fue mi barricada de retaguardia.<br \/>\nCaminamos lentamente, al paso del cansado toro, hasta llegar, despu\u00e9s de m\u00e1s de un d\u00eda de caminata, por el R\u00edo de La Paz y sus quebradas de bosque natural, al destino previamente designado: el corral de ganado..<br \/>\nConcluye as\u00ed esta cr\u00f3nica, que rememora a los valientes y arriesgados vadeadores del R\u00edo de la Paz; vivida y no contada por ajenos.<\/p>\n\n\t\t<style type=\"text\/css\">\n\t\t\t#gallery-3 {\n\t\t\t\tmargin: auto;\n\t\t\t}\n\t\t\t#gallery-3 .gallery-item {\n\t\t\t\tfloat: left;\n\t\t\t\tmargin-top: 10px;\n\t\t\t\ttext-align: center;\n\t\t\t\twidth: 100%;\n\t\t\t}\n\t\t\t#gallery-3 img {\n\t\t\t\tborder: 2px solid #cfcfcf;\n\t\t\t}\n\t\t\t#gallery-3 .gallery-caption {\n\t\t\t\tmargin-left: 0;\n\t\t\t}\n\t\t\t\/* see gallery_shortcode() in wp-includes\/media.php *\/\n\t\t<\/style>\n\t\t<div id='gallery-3' class='gallery galleryid-127 gallery-columns-1 gallery-size-thumbnail'><dl class='gallery-item'>\n\t\t\t<dt class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='http:\/\/www.puertosbolivia.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/vadeador-r\u00edo-de-la-paz.jpg' rel=\"lightbox[gallery-0]\"><img width=\"150\" height=\"150\" src=\"http:\/\/www.puertosbolivia.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/vadeador-r\u00edo-de-la-paz-150x150.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" aria-describedby=\"gallery-3-133\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/dt>\n\t\t\t\t<dd class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-3-133'>\n\t\t\t\tvadeador r\u00edo de la paz\n\t\t\t\t<\/dd><\/dl><br style=\"clear: both\" \/>\n\t\t<\/div>\n\n<p>Sin lugar a dudas, en este fin de a\u00f1o 2014, a\u00fan caminan los vadeadores del peligroso y potente curso de agua, sobreviviendo a la exigente Naturaleza, mientras en las ciudades, una gran mayor\u00eda de personas ignora poco a poco la realidad de su entorno, hipnotizada por la micro pantalla de un celular. R\u00edo de La Paz \u00a1D\u00e9jame Pasar! Porque tus aguas, tus playas y tus bosques, son vida. (clovisdiazf@gmail.com).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>RIO DE LA PAZ \u00a1DEJAME PASAR! Texto y fotos de Clovis Diaz de Oropeza F) &#8212;\u201c\u00a1Mula, caballo, vaca!&#8230; \u00a1Jos\u00e9, Pedro, Alicia!\u201d &#8212;gritaban a todo pulm\u00f3n dos hombres que vadeaban las turbulentas y encrespadas aguas del soberbio R\u00edo de La Paz, en el trayecto de Jucumarini <span class=\"more-button\"><a class=\"more-link\" href=\"http:\/\/www.puertosbolivia.com\/index.php\/rio-de-la-paz-dejame-pasar\/\">Ver mas<\/a><\/span><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":130,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[4,3],"tags":[5,6],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.puertosbolivia.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/127"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.puertosbolivia.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.puertosbolivia.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.puertosbolivia.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.puertosbolivia.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=127"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/www.puertosbolivia.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/127\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":135,"href":"http:\/\/www.puertosbolivia.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/127\/revisions\/135"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.puertosbolivia.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/130"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.puertosbolivia.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=127"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.puertosbolivia.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=127"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.puertosbolivia.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=127"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}